

Alfombra de mullido jade,
húmedo terciopelo cave.
Hundo descalzos mis pies en la espesura,
descargo, mi humanidad pura y cruda..
Contacto mi ser a la llanura,
camino sobre el rocío testigo.
Embebo pulmones en oxígeno,
y de Dios descubro vestigios.
Lejos del incesante smow y ruido,
hallo naturaleza viva, sin muros.
Aprehendo, por instantes lo que digo,
extiendo mi mano a esos lustros.
¡Dónde el hombre detiene lo suyo?
¿Cuándo para de envenenar el mundo?
Unos pocos, concientes, hacemos poco,
y no cesamos de digerir cianuro.
Glaciares son supuesto negocio,
destrucción. Abajo plata y oro.
¿Cuándo para su ambición, Homo Sapiens?
¿Cuándo despierta?, ya no quedan sanos parajes.
¡Dónde correran esos torrentes?,
de agua por fuerza diluída.
¡Dónde llevará la mano?, el que no cuida,
el asesino, en mi tierra querida.

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